Salvador Madrid Fernandez

Ejerciendo la abogacía de forma libre e independiente, sin aspiraciones de riquezas.. persiguiendo un mundo mejor.

Pues hasta la oportunidad tiene su principio.

Proviene, como no, del latín, opportunitas,  referido a esos instantes propicios para realizar una acción.  Incluso hay una ley de “segunda oportunidad”.

Para actuar con oportunidad se debe dar unos determinados requisitos de espacio y tiempo, sino será una desgracia.

El principio de oportunidad penal, es otro de esos principios que no se encuentran regulados en nuestros códigos procesales, pero  del que se habla, y cada vez más, e incluso se aplica.

La oportunidad de aplicar o no una ley penal a un hecho determinado en un momento determinado. El principio de oportunidad, en sí mismo se viene aplicando de forma regular  en la Ley del Menor.

artículo 18 de la LORPM

 “El Ministerio Fiscal podrá desistir de la incoación del expediente cuando los hechos denunciados constituyan delitos menos graves sin violencia o intimidación en las personas, o faltas, tipificados en el Código Penal o en las leyes penales especiales…..

El principio de oportunidad viene definido por Gimeno Sendra como  “la facultad que al titular de la acción penal asiste para disponer, bajo determinas condiciones, de su ejercicio, con independencia de que se haya acreditado la existencia de un hecho punible contra un autor determinado”.

(V. GIMENO “Los procedimientos penales simplificados principio de oportunidad y proceso penal monitorio” Revista Poder Judicial, núm especial III.)

Es decir, por determinadas razones, que pueden ser la escasa gravedad de la infracción, carecer de antecedentes, voluntad de resarcir el daño… y otras circunstancias concurrentes, el titular de la acción penal,  puede llegar, incluso, a desistir de la acción penal, o a disminuir la sanción  de alguna manera.

Actuar por principio de oportunidad, pudiera parecer, en el contexto de la jurisdicción penal, que atenta contra el principio de legalidad, contra el principio de igualdad de trato.. por ello, se habla de un principio de oportunidad reglado, que es el que se aplicaría en nuestras legislaciones penales, mucho más encajonadas que la legislación anglosajona y americana, donde el principio de oportunidad tiene un gran margen de actuación.

En derecho penal, uno de sus pilares fundamentales que justifican su  existencia, es que se aplica como última medida, como ultima ratio, cuando ya no existen otros medios de mejor justificación para su fin. El principio de Mínima Intervención, que sólo se acuda al Juzgado cuando es imposible resolver la controversia con otros métodos menos expeditivos, menos imperativos..

Y entramos en el campo de la Mediación de conflictos. Claro, en el derecho penal, no se puede hablar de mediación de conflictos, porque el delito no es un conflicto, la víctima bastante tiene con ser víctima para que encima se le tache de ser parte activa  de una controversia, no nos vamos a meter en berenjenales de circunstancias modificativas de la responsabilidad y concurrencia  de la víctima en el delito.

La mediación penal  tiene sus propias peculiaridades, y quizás hasta no se debería llamar  “mediación” porque de lo que se trata cuando existe una víctima y un victimario es que ante todo se haga justicia, pero con los apelativos de restaurativa, reparativa, reintegrativa, restitutiva… y en esta justicia completa que abarca todas las aristas del delito, del delincuente, de la víctima y de la sociedad es donde tiene razón de ser EL PRINCIPIO DE OPORTUNIDAD .

Trasladando siempre el asunto legal a la vida social, al discurrir de nuestras relaciones con los demás.. que a fín de cuentas las leyes tratan de controlar relaciones, conductas, reacciones cotidianas,  las leyes tratan de educar prohibiendo.. por ello la mejor sociedad es la que tiene los códigos penales más cortos, con menos artículos.. Mientras más regulación legal existe en una sociedad, menos desarrollada estará en términos cívicos , menos educada, menos solidaria, menos equilibrada, menos igualitaria… porque debemos partir del principio de mínima intervención, en concordancia con el principio de oportunidad.

El principio de oportunidad tiene algo o mucho que ver con la tolerancia, y la comprensión, cometemos decenas de errores en nuestras vidas, a veces  más de uno diario.. a muchos de ellos, nuestros semejantes nos aplican el principio de oportunidad, debemos corresponder con ese principio, no siempre el juicio implacable y  la consiguiente “condena”, “sanción” es lo más procedente.

La concordia puede resumir conceptos de paz, de acuerdo, de armonía, de restauración, de buen trato, de comprensión. Debemos ejercitarnos diariamente en estos conceptos hasta que  los interioricemos y después se traduzcan en actos corrientes.