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Conseguir que seamos nosotros mismos los que gestionemos y resolvamos nuestros propios conflictos no tiene porque ser un ideal, aunque hay ocasiones en las que no está a nuestra disposición el poder alcanzarlo, dependiendo de una tercera, cuarta o quinta parte. Cuando resolvemos nuestros conflictos de forma adecuada, por lo general actuamos  con el pensamiento puesto en lo cotidiano, en los temas que nos rodean, pero eso no quiere decir que nuestras acciones también produzcan consecuencias “más allá”, ya que esos esfuerzos por resolver controversias de modo eficaz pueden servir de referencia a otros que observen  que esa gestión de los conflictos no pasa por discusiones acaloradas o por las vías contenciosas, violentas y de respuesta inmediata. Esa referencia es la misma que un hijo tiene de su padre y de su madre, a los que tendrá como pilares y modelos y a los que intentara emular.

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En lo que respecta a la resolución de nuestras controversias, podemos pensar que hay que hacerlo lo antes posible, que la respuesta debe ser inminente y nosotros mismos nos presionamos para buscarla. Pero ello no debe entrar en confrontación con el uso de  los tiempos precisos para hacerlo bien y con resultados positivos y duraderos en el tiempo, se me ocurre el dicho: “pan para hoy y hambre para mañana”, donde se podría concentrar nuestros esfuerzos en construir con eficacia y desde el principio esas respuestas, para que las mismas lleguen al futuro con posibilidades, por tanto ese futuro estará en  nuestras manos.

El Estado de Derecho, reflejado en el preámbulo de la Constitución Española y en su artículo primero, refiere valores superiores, entre otros, la libertad, la justicia y la igualdad, y a continuación podríamos hacernos la siguiente pregunta: ¿nosotros como sociedad promovemos esos valores?.  Por tanto, reflexiono y pienso que una de las asignaturas  pendientes sea conseguir llegar a la Concordia, sí, esa expresión tan usada en la Transición Española y unida en muchas ocasiones a un gran e Ilustre Personaje de la Política Española que hace un año nos dejo. Puede parecer que no es ahora  el tiempo para usar esta expresión y menos para  ponerla en práctica, pero si nos detenemos unos minutos dentro de  nuestra ajetreada vida,  nos daremos cuenta que estamos necesitados de ella y de cualquier otra acción que promueva la Cultura de Paz, ya que la suma de todas ellas afectaran el bienestar de todos los ciudadanos de una país y por extensión se difundirá por todo el Mundo. Pueden tacharme de idealista, pero qué hay de los ideales que teníamos cuando de jóvenes nos “hervía la sangre” cuando observábamos injusticias, ¿se nos ha olvidado?.

Tendremos que replantear nuestra visión del mundo actual, no de nuestro entorno inmediato, y preguntarnos si estamos satisfechos con él y ademas por qué  nos da tanto miedo hacer nuevas propuestas. La responsabilidad social debe alcanzar toda nuestra existencia, desde el tiempo libre, pasando por el espacio de trabajo hasta llegar al modo de llevar nuestras relaciones personales y sociales,  de ahí que no nos toque otra  que promover la concordia.

Las Ideas tienen que romper con los propios límites y obstáculos que nos imponemos, atravesarlos y ponerlas en práctica, la resolución de  conflictos no tiene que quedar en una frase hecha, en un ideal, porque ahí se quedara, tendremos que dar un paso mas en el camino que nos depara el Futuro, porque cuando nosotros abandonemos este Mundo, muchos millones de personas seguirán viviendo en él. Por tanto los pasos que demos ahora serán continuados por otras personas y los de estos por otros, no pensemos en el fin de nuestros días, pensemos en el Futuro que le depara a la Humanidad, y aunque esta expresión pueda parecer que nos supera, nosotros formamos parte de esa Humanidad.

Para llegar a la resolución de las controversia en ocasiones se necesita de terceras personas que con una habilidades y capacidades especificas ayudan a que nosotros mismos  nos demos cuenta que somos capaces de resolver los problemas que nos acucian.

Pero esta actividad también se puede hacer desde plataformas que resuelvan conflictos que de otro modo puedan producir contenciosos de una u otra índole, esta es la idea de Ad Cordis, que con su lema “promovemos la concordia” resume cual es su ideal. A la vez  desde su responsabilidad social y empresarial se ha adherido al Pacto Mundial, en la búsqueda de conseguir alcanzar los diez principios del Pacto.

Otro reto del que todos seremos participes, ¡Qué  seria de este Mundo sin retos!.

(Ricardo de Sosa es responsable de acción social y pro-bono de Ad Cordis)

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