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Tener un espíritu verde y crítico, hacernos las preguntas correctas para llegar a la elección más adecuada a la hora de consumir productos y servicios, o lo que es lo mismo, ser un consumidor y usuario responsable a nivel ambiental, supone un gran desafío, en especial cuando queremos llevarlo a cabo de una manera regular. Y es que hacer gala de un comportamiento ecológico implica un cambio radical en muchos aspectos y ello no siempre resulta fácil y mucho menos práctico.

Una manera de acercarse a la naturaleza es teniendo una actitud eco-amigable a la hora de consumir, entre otras cosas siguiendo la regla ecológica de la triple erre sobre los hábitos de consumo, que aconseja reducir, reutilizar y reciclar.

3 reglas

El primer paso de acercamiento es mental, las personas tenemos que ser selectivas a la hora de consumir o de utilizar servicios. Consumir menos y mejor es cuestión de actitud más que de resultados, si nuestra mirada es verde y actuamos en función de nuestras circunstancias y posibilidades, con honestidad hacia nosotros mismos, el compromiso ambiental estará más que cumplido.
Cuantos más y mejores resultados obtengamos, más ayudaremos al planeta y apostaremos por una vida auténtica, pues abandonarse al consumismo no deja de ser una manera de enterrar nuestra individualidad, ese yo auténtico que surgirá cuando nos centremos en lo esencial de la vida. Básicamente, haciendo un favor al planeta nos lo hacemos a nosotros mismos.

Los ejemplos cotidianos anti-consumismo abarcan un sinfín de aspectos, desde no despilfarrar agua o luz, no desperdiciar comida, elegir el tren en lugar del avión o hacer compras de forma razonable sin caer en la locura de las compras compulsivas.

La alternativa del consumo colaborativo también es interesante para hacer grandes cambios sin que nada importante cambie. El trueque de productos o de servicios (yo te corto el pelo y tú me das clases de inglés o unas hortalizas de tu huerto urbano, el alquiler del coche por horas, etc.) ofrece todo un mundo de posibilidades y también es perfecto como solución anti-crisis.

Optar por la comida orgánica en lugar de comprar productos precocinados es otra manera de consumir menos y mejor. Si compramos las materias primas, aunque las bio sean más caras, muy probablemente el precio por kilo saldrá mucho más barato. Ir a lo que de verdad importa, centrarse en ello es otra manera de consumir de forma más inteligente.

Para consumir menos y mejor no solo se trata de gastar o no gastar, sino de deshacerse (reciclar, prestar, regalar, etc.) de posesiones no deseadas como cualquier bien material que realmente no deseemos. Porque además, cuanto menos tienes y más compartes, menos preocupaciones, menos ruido y contaminación en tu hábitat personal.

El medio de transporte es otro punto clave que nos descubre un mundo que no conocíamos y acaba enriqueciéndonos. El encanto de un viaje en tren, subirse a la bicicleta como acto de libertad, de compromiso con uno mismo y con el medio ambiente, son opciones que están ahí y decidirse por aquello que resulta más sostenible puede ser una manera de acabar haciéndonos un favor a nosotros mismos. Lo que empezó como un gesto por el planeta bien podría devolvérnoslo de un modo que no imaginábamos.

Del mismo modo, cultivar nuestros propios alimentos y hacerlo de forma ecológica nos pone en contacto directo con la naturaleza, un contacto que no tiene precio en especial para personas que viven en el entorno urbano. La agricultura bio está basada en el respeto al entorno y propicia la creación de hábitats llenos de biodiversidad, y por lo tanto, de vida que acaba transmitiéndose a nosotros mismos. Se trata de empezar a cambiar las cosas apostando por un mundo mejor, más solidario y respetuoso con el entorno. Son pequeños gestos verdes que pueden hacer una gran diferencia, sobre todo porque predicamos con el ejemplo, y eso tiene un valor potencial increíble, además de ayudarnos a consumir menos y mejor, acaban acercándonos a lo esencial de las cosas.

Fuente: www.ecologiaverde.com “La guía definitiva para consumir menos y mejor”.

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