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Estoy convencido de que quienes nos movemos en este Mundo conocemos que, para adentrarnos en un proceso de mediación, “debemos primero conocernos a nosotros mismos”. No hace mucho y ante esta afirmación en una clase, una alumna me contestó, “pero si aquí estamos para aprender qué es la mediación y para aprender a mediar”. Efectivamente, la alumna tenía razón, pero ese aprendizaje se inicia en nuestro interior. Para ello comencé con un ejercicio muy sencillo; dije a los alumnos y alumnas  que cerrasen los ojos, que se relajasen, que iban a escuchar música y lo único que les pedí es que cuando escuchasen algún sonido que no fuese música en sí, tranquilamente levantasen una mano y que de nuevo la bajasen, si escuchaban varios de esos sonidos que levantasen las dos manos, pero sobre todo les pedí, que viviesen la música y pensasen en ellos mismos y buscasen en su interior.

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Antes de explicar como se desarrollo el ejercicio, he de decir que  mas de uno me miro como diciendo “este se ha confundido de aula y esto para qué?”. Tuve que aclarar que yo iba a permanecer  en mi sitio y que les dejaría disfrutar del momento, que si alguien tenia vergüenza no se preocupase, porque yo era la única persona que les vería levantar las manos y como acompañaban la música con su cuerpo si era lo que querían.

Pues bien, la música duro cinco minutos, intercaladas, se escuchaban campanas, lluvia, tormenta y diversos sonidos. Algunos de los presentes movían su cuerpo y disfrutaban con lo que oían, de vez en cuando levantaban la mano y algunas, absortas en sus oídos, permanecían inmóviles.

Al terminar les dije que abriesen  los ojos poco a poco y  pregunte que habían sentido, cada uno aporto su visión auditiva y finalmente les explique el ejercicio.

Algunas personas han levantado bastante la mano, porque escucharon muchos sonidos, otras lo hicieron menos veces, y pocas no levantaron la mano en ningún momento, únicamente escucharon la música.

Cada persona tiene su percepción, se fija en el conjunto, en el detalle o se concentra en ella misma y en el momento. En la Mediación tenemos que vivir el proceso, sentirlo, estudiarlo, todo ello para poder actuar y no dejarnos llevar por aquello que nos parece lo más importante, porque, “será eso lo más importante para las partes, o no?

Estamos demasiado acostumbrados a los conceptos teóricos, que por otro lado son importantes, pero quizás, en algún momento olvidemos cual es la pieza clave en todo el proceso, quienes tienen el problema, este por supuesto que requiere nuestra atención, pero el objetivo final, la clave y que no puede quedar fuera de esa música, son las Personas y el Equipo Ad Cordis trabaja por y para ellas.

 

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