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ODR son las siglas de “online dispute resolution”, o dicho en castellano, resolución de disputas en línea.

Han transcurrido casi 20 años desde que en 1.996 se configuró el primer servicio de mediación en línea o e-mediación en el estado de Maryland. Gracias a las experiencias de aquellos pioneros, en este lapso de tiempo se ha ido conformando un rico y variado acervo en el desarrollo y aplicación de las T.I.C’s al ámbito de la solución de conflictos que ahora incluso merece la atención de la propia Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (UNCITRAL)

Al decir de muchos, esta evolución ha traído consigo que las fronteras entre las alternativas presenciales de ADR y la ODR se diluyan cada vez más y que, atendiendo a los objetivos que ambas deben servir, se conciba ya la ODR, como un área de desarrollo y expansión natural para encauzar las demandas ciudadanas de una forma rápida, cercana y efectiva donde quiera que éstas se presenten.

Por una de esas piruetas con que de vez en cuando nos obsequia el tiempo, el vigésimo aniversario de aquella experiencia pionera de Maryland, va a coincidir en España con la definitiva desaparición del papel de los tribunales, anunciada por el Ministerio de Justicia para principios de 2.016 y que supondrá una innovación indudable, en un modelo apenas inalterado de funcionamiento, que hasta ahora, ha venido tradicionalmente discurriendo entre legajos de expedientes que se apilaban sobre los lugares más insospechados.

A su vez, en Europa, para las mismas fechas tendrá lugar la definitiva entrada en vigor de la legislación sobre resolución alternativa de litigios de consumo y resolución de litigios en línea, que se nos presenta como un paso más en la inminente configuración de un espacio europeo de “e-justicia”

De otro lado, aunque íntimamente conectado con lo anterior, la decidida apuesta por la configuración de un genuino mercado único digital europeo, casi irremisiblemente trae consigo una correlativa búsqueda de soluciones únicas digitales europeas en materia de conflictos, que se va a materializar ya de inmediato, en una modificación sustancial del tratamiento que se ha venido ofreciendo hasta ahora a las pequeñas reclamaciones de los consumidores en sus compras “online” (las conocidas comosmall claims)

En este sentido, la aparición inminente de plataformas “online” de carácter transnacional y naturaleza privada facilitarán el acceso a unos procedimientos extrajudiciales, simplificados y sin barreras lingüísticas ni nacionales, que otorgarán a los ciudadanos europeos, en cuanto que consumidores, mayores posibilidades para la tutela eficaz de sus derechos.

A la vista está, que en Octubre de 2.014, este novedoso panorama suponía afrontar un reto tan apasionante como de incierto resultado.

En esta ocasión, junto al inevitable cambio de las reglas del juego, había que enfrentarse a un genuino cambio de paradigma, dónde la propia función tradicional del jurista iba a sufrir un serio embate y un cuestionamiento indudable en su configuración vigente y hasta ahora conocida.

Era evidente que no iba a bastar tan sólo con interiorizar el uso meramente dialéctico de los nuevos preceptos legales aprendidos, como tan acostumbrados hemos venido estando hasta ahora en el mundo del derecho, cada vez que hemos afrontado la aparición de un nuevo marco legal de referencia.

En esta ocasión devenía imperativo para cualquier jurista digno de tal nombre, presentar batalla en las mejores condiciones de combate posibles y no ya solo, sino preferiblemente en compañía de otros operadores de conflictos con los que poder ofrecer una respuesta multidisciplinar.

Es tan cierto que hay otra forma de resolver los conflictos como que para todos los que tenemos la suerte de movernos en este ámbito, nos debe resultar obligado cooperar y buscar el concurso de los referentes en la materia. A fin de cuentas, lo único importante ha de ser el facilitar esa nueva vía a los ciudadanos, que viene a ser tanto como depositar nuestra semilla para contribuir con ella a la convivencia.

Si un año más tarde respiramos aliviados, es porque nuestra respuesta a ese reto se ha concretado en la fundación del equipo ad cordis y gracias a ello, hemos podido llegar al momento de la verdad, en unas condiciones que apenas un año atrás, ni en el mejor de los sueños hubiéramos sospechado siquiera.

Este primer año de vida ha sido sobre todo la confirmación de un modo de ser y hacer enteramente “virtual”. Nuestra propia conformación como equipo, ha sido posible a través de compromisos fraguados y mantenidos a partir de las redes sociales.

A nuestra apuesta por convertirnos en entidad de resolución alternativa de disputas en línea, le otorga plena verosimilitud nuestra configuración como centro proveedor de RDL en España para la plataforma transnacional youstice para resolver online reclamaciones de los consumidores de escasa cuantía, gracias a los acuerdos firmados de igual modo asincrónico.

Como complemento de todo ello, y en virtud del convenio suscrito con la Asociación Europea de Mediación, tras un simple intercambio de e-mails, podremos desarrollar iniciativas conjuntas en otras áreas de la ODR.

Y sobre todo, (last, but not least) nuestra estrecha y continuada colaboración mantenida desde la distancia con el doctor D. Alberto Elisavetsky, verdadero pionero en la implantación y difusión de la ODR en Latinoamérica cuya confianza y generosidad agradeceremos siempre nos permite garantizar que nos encontraremos en la vanguardia de las nuevas tendencias y soluciones.

Estos han sido los prometedores frutos recogidos en nuestra primera cosecha. Que haya sido posible su recolección nos lleva a recordar la verdad que encierran las palabras de Nelson Mandela cuando proclamaba que: “Todo parece imposible hasta que se hace”.

El reto siguiente, no cambia nuestra forma de afrontarlo, y que como bien decía Mandela, consiste en seguir haciendo lo que parecía imposible: Profundizar en nuestra colaboración, coordinarnos como equipo y complementarnos los unos a los otros, para todos juntos, a través de las nuevas tecnologías, multiplicar nuestra capacidad de respuesta a cada desafío que nos puedan plantear los ciudadanos.

Porque ahora son ustedes los que tienen la palabra. Esta es su oportunidad.

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