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La crisis económica que terminó detonando en 2008 ha modificado muchas de las previsiones que se habían hecho, incluso quedan por ver todavía los efectos que termina teniendo en la pobreza de la población mundial y los derechos sociales una crisis tan grave.

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En España es especialmente grave la ruptura de la burbuja inmobiliaria que se había estado alimentando durante años. Entre 2003 y 2008 la inversión en vivienda rebasó anualmente el 10% del PIB. Con la crisis, este porcentaje experimentó un descenso, pasando del máximo alcanzado en 2006, un 12,5%, al 4,1 % en el primer semestre de 2014.

Según la Encuesta Financiera de las Familias (EFF) del Banco de España, entre 2002 y 2005 la expansión económica, encabezada por el boom inmobiliario, incrementó un 55% los patrimonios de las familias españolas. Empujadas por el viento favorable del crédito, aumentaron las deudas de las familias en un 65%. Entre 2005 y 2008 se registra un brusco frenazo, debido al cual la riqueza total de los hogares sólo creció un 2,9%, coincidiendo con los últimos años del ciclo expansivo y el inicio de la crisis. Ya en plena crisis, entre 2008 y 2011, el patrimonio medio registra un descenso del 12,5%, atribuible casi en exclusiva a la bajada del valor de los inmuebles.

Así, a pesar de tener consecuencias mundiales, ni las causas de la crisis ni sus efectos han sido homogéneos. En las economías de los “países del Norte” la contracción del PIB habría sido del 3,7%, mientras que los emergentes tiraban de la economía mundial. Estos indicadores muestran la gravedad de la crisis en España, uno de los países más afectados:

Crecimiento del PIB real en España por componentes entre 1999 y 2015:

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Como se puede observar, en 2008 se contrae abruptamente el consumo y la inversión, mientras crecen las exportaciones netas. Durante seis años, el mercado interno español se reduce a su mínima expresión y el consumo no vuelve a crecer tímidamente hasta 2014.

España es uno de los países que más profundamente ha sufrido las consecuencias de la crisis, algo que se hace evidente en los niveles de paro alcanzados, como muestra el siguiente gráfico del Instituto Nacional de Estadística (INE):

Tanto por ciento de la población activa en paro entre 2002 y 2012

Dibujo3

Los efectos de una crisis económica como esta se han ido mostrando con toda su crudeza en aspectos tan dispares como la tasa de deshaucios, el cierre de pequeños comercios o en factores como la exclusión social.

(continuará).

 

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