Salvador Madrid Fernandez

Ejerciendo la abogacía de forma libre e independiente, sin aspiraciones de riquezas.. persiguiendo un mundo mejor.

compartirPrint this pageEmail this to someoneShare on LinkedInShare on FacebookShare on Google+Pin on PinterestTweet about this on TwitterShare on Tumblr

  LA MEDIACION TENIA  ALMA DE MUJER

Contaba Tito Livio que en los orígenes de Roma eran las mujeres las que mediaban en los conflictos, eran las forjadoras de la paz, las que rechazaban las confrontaciones bélicas y, a veces, incluso, los evitaban.

 La dicotomía entre la guerra y la paz, se ha representado en la historia como la dicotomía del hombre y la mujer. Lo masculino representa al dios guerrero, lo femenino es asociado a la paz, a la creación de vida, la misma naturaleza. El dios Marte frente a la diosa Pax.

 La idea de que el género está determinado por el sexo no es una cuestión uniforme, se habla de roles socialmente impuestos, lo ideal es lograr una sociedad sin género, el sexo no debe ser un presupuesto diferenciador de lo que se es o de lo que se hace como persona.

 Pero mientras esto sea así, el hecho es que la humanidad se ha desenvuelto en las diferencias de géneros, donde lo masculino y lo femenino tienen profundas brechas y distintas representaciones.

 Las guerras fueron hechas por hombres , son los que  siempre han participado en batallas , quedando relegada la mujer, del hecho bélico , a un mero papel auxiliar, de socorro, de intendencias, o de lamento por las muertes de los seres queridos.

 La representación de la fuerza bruta, del dominio, del gobierno de las ciudades; el mando del  mundo en su mayoría siempre fue gobernado por el hombre.   Y uno se pregunta hasta qué punto está en la misma naturaleza biológica la distinción de géneros, y hasta qué punto ha contribuido el hombre a mantener y a forjar el dominio permanente sobre su semejante femenina.

 Estas ideas nos pueden llevar a un reduccionismo drástico : el hombre es la representación de la dominación y la guerra, y la mujer de la paz y la concordia, del entendimiento.

 En aquéllos conceptos de paz negativa, definida en la máxima “Si vis pacem para bellum“: si quieres la paz, prepárate para la guerra, la paz impuesta por el poder,  bajo la amenaza sobre el enemigo, es la paz  que emplea el opresor; esa conceptuación de paz  es la que podríamos tildar como propia del hombre bélico

 Y en este  discurso un tanto simplista y maniqueo, se opone el otro concepto de paz positiva, como presencia de justicia social, un estado de bienestar que se logra mediante la comprensión, cooperación, como un camino a seguir,  reflejado en Gandhi cuando decía “no hay un camino para la paz, la paz es el camino”.

 Galtung también contempla un concepto positivo de paz : “la capacidad de resolver los conflictos con empatía, no violencia y creatividad”. El conflicto no debe desembocar en violencia.

 Mantiene su tesis de esperanza en el hombre, se puede evitar, la violencia no está ínsita en su naturaleza, en contra de lo que propugnaba Hobbes : el hombre es un lobo para el hombre.

 Desde luego, en los tiempos modernos esta primitiva concepción se va difuminando cada vez más, conforme la mujer se incorpora a  mas campos de responsabilidad social, político y económico. La mujer, en esas legítimas ansias de igualdad,  se adentra  en parcelas de poder político y económico.. y con ello el riesgo de poder copiar los  mismos defectos de apegos, de  aspectos negativos que han configurado al hombre en el gobierno de las sociedades.

 La mediación, la facultad de mejor comprensión,  de empatía, de solidaridad siempre en la historia ha tenido alma de mujer..  la mujer como agente   regulador de conflictos, con un papel destacado en la pacificación de disputas,  y las mismas  estadísticas de profesionales avalan esta tesis, las humanidades tienen mayores porcentajes de  mujeres,  los premios nobel de la Paz,  son los que tienen mas  nombres de mujer,  Madre Teresa, Rigoberta Menchú, Malala Yousafsai.. y otras tantas.. y la  misma mediación de conflictos está mayormente formada por mujeres.

 Esa alma de mujer, ese espíritu reconciliador de la diosa Pax, de la diosa griega Eirene, nos debe contagiar, que sus conquistas de poder social no le aparten del camino del entendimiento y comprensión, queremos embadurnarnos de su espiritualidad .

 Salvador Madrid Fernández Ad Cordis

compartirPrint this pageEmail this to someoneShare on LinkedInShare on FacebookShare on Google+Pin on PinterestTweet about this on TwitterShare on Tumblr