Concordia para la convivencia

antonio j. almarza

Dizque mediador y abogado atribulado. Procuro tener la fiesta en paz. Me ocupa eso de la ley y el derecho. Español. Curioso. Curado de espanto. Enredo en esto de ad cordis.

compartirPrint this pageEmail this to someoneShare on LinkedInShare on FacebookShare on Google+Pin on PinterestTweet about this on TwitterShare on Tumblr

 

Hubo un tiempo, que ahora se antoja lejano, en que cumplir con la palabra empeñada, aún en una apuesta, era timbre de gloria.

Y en ese mismo tiempo, que la polilla no se había aposentado aún en las estancias ni en las mentalidades del honorable “Reform Club”, un tal Phileas Fogg se propuso probar de forma fehaciente a sus escépticos conmilitones, que el progreso no se detenía mientras sesteaban en sus mullidos sillones leyendo “The Times” sino que, muy al contrario, estaban asistiendo en primera fila, e incluso a su pesar, a una aceleración de los acontecimientos históricos que a su vez se traducía en una aproximación real entre las personas y los continentes, gracias a los avances en los medios de transporte que hacía posible la hasta entonces insolente veleidad de pretender dar la vuelta al mundo en ochenta días.

La osadía de aquella incendiaria afirmación en ese ambiente de ebullición social aunque de aparente calma chicha , convirtió la apuesta de Fogg en un acontecimiento de dimensión nacional para la Inglaterra victoriana, que Julio Verne ha sabido narrarnos con maestría, sin perjuicio de la aportación cinematográfica nada despreciable de Michael Anderson, a punto de cumplir 60 años y en perfecto estado de salud.

unnamed

Pero les quiero hablar de adcordis y con toda razón puede ser que, si han llegado hasta aquí, eleven sus enérgicas protestas y exijan una pronta satisfacción que colme su impaciencia por esta digresión.

Permítanme pues, estirar la metáfora: los integrantes y fundadores de adcordis, que tenemos a gala no pertenecer a ningún club en la mejor tradición grouchomarxista, estamos plenamente convencidos de que el progreso que suponen las tecnologías de la información es parte ya de nuestra vida que sólo resta incorporar con naturalidad a nuestro ámbito profesional.

Y por ello, como Phileas Fogg, hemos empeñado la palabra y la hacienda para poner en marcha este proyecto aquí y ahora porque el momento ha llegado, por más que se empeñen algunos en desviar la atención.

Afortunadamente, como no pertenecemos a ningún Club, nuestra apuesta es sólo con la sociedad en su conjunto, a la que profesionalmente nos debemos.

No estamos en la monolítica Inglaterra victoriana, sino en la España plural e imprevisible de 2015.

No nos mueve el mero afán de notoriedad de burgueses acomodados, sino el propósito de devolver el protagonismo a los ciudadanos, esa deletérea clasificación cada vez más inoportuna y molesta en el inefable cambalache político, pero que, como sujeto de derechos, son los verdaderos soberanos y a quienes pretendemos ofrecer más posibilidades de elegir.

Creemos en el Estado de Derecho, no como depurada categoría filosófica, sino como el medio o instrumento que mejor hace posible la salvaguarda de los ciudadanos y la consecución de sus legítimos intereses que acabarán redundando en un interés común mayor.

Propugnamos la cooperación voluntaria como forma de alcanzar soluciones alternativas a los conflictos porque sabemos por nuestra propia experiencia histórica, que es posible la concordia y sobre ella se pueden edificar décadas de convivencia en paz.

Sólo hay convivencia si se aparcan las disputas, por más que queden latentes algunos conflictos e incluso por más que sean inevitables ciertas incoherencias que tanto ofuscan a quienes pretenden reducir la compleja realidad a variables de fácil manejo a conveniencia.

Nos sabemos imperfectos en nuestra configuración humana y por tanto huimos de todo intento totalizador de explicación de la realidad.

Simplemente aceptamos que esa imperfección nos inhabilita para saberlo todo.

Lo nuestro no son los grandes enunciados, sino las pequeñas realidades de cada día con las que hay que lidiar sin grandes dosis de heroísmo y con bastantes pocas ganas o entusiasmo, casi por rutina, nunca bien ponderada en lo que tiene de tranquilidad.

adcordis ha nacido en la red y se desarrollará en la red pero es consciente de su implicación en la realidad que le ha tocado vivir y por eso es la primera entidad española dedicada a la práctica de la ODR firmante del Pacto Mundial , y con tal motivo fue invitada a la presentación del programa Business for the Rule of Law que tuvo lugar en Madrid, el pasado jueves 26 de Marzo, en un acto organizado por la Fundación Fernando Pombo y el Instituto de Consejeros-Administradores, del que hubo de excusar su ausencia el ministro de Justicia por causa del luto oficial decretado tras el trágico episodio del avión de “germanwings”.

Sin embargo, no me dedicaré ahora a glosar un acto cuyos detalles pueden conocer en profundidad y con mayor detalle en este enlace,  y en otras entradas complementarias de este bló.

Confío en que sabrán disculparme porque haya dedicado este primer post a describir lo qué es adcordis, qué pretende y por qué ha suscrito el Pacto Mundial de la ONU, que viene a ser tanto como difundir su misión, definir su visión y proclamar sus valores, porque, por encima de cualquier otra consideración, adcordis es un proyecto ético de valores compartidos por un grupo de profesionales tan generosos como audaces, que están trayendo la innovación a los medios y la renovación a las mentalidades del hasta ahora exclusivo y algo apolillado club de la resolución de conflictos.

adcordis ha llegado con el ímpetu de lo novedoso pero pretende ser fiel a su lema fundacional, que es tanto como la formalización de su compromiso con los ciudadanos.

Desde adcordis, que no es otra cosa que la web que agrupa a los que actuamos bajo el acrónimo de alternativas de cooperación online para la resolución de disputas, queremos contribuir a la convivencia y por eso promovemos la concordia pero,  a diferencia de Fogg, sabemos también que este viaje que ahora comenzamos, gracias a ustedes se prolongará bastante más de ochenta días.

compartirPrint this pageEmail this to someoneShare on LinkedInShare on FacebookShare on Google+Pin on PinterestTweet about this on TwitterShare on Tumblr

2 Comments

  1. Bonito trabajo debe ser este de deshacer entuertos, la aventura empieza ahora. Mucha suerte

  2. Os deseo toda la suerte del mundo. Si os dedicáis a la resolución de disputas, desde luego que trabajo no os va a faltar. Incluso en los lugares más insospechados. ¡Fijáos, si no, en Pimentel!

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, acepta el uso que hacemos de las cookies. Más información.